domingo, 22 de noviembre de 2009

20-11-2009: Capilano Suspension Bridge

Esta es una excursión que quería hacer desde que llegué a Vancouver pero con el tiempo hecho una locura la fui retrasandeo hasta que ya me da igual que llueva o que no llueva. Siguiente parada: el puente colgante de Capilano (o "Capilano suspension bridge"). Esto está a media hora al norte de Vancouver, no muy lejos, y puedes ir gratis con un autobús que sale unas cuantas veces desde el centro. Luego la entrada son 27$ en invierno y 32$ en verano. Yo como iba disfrazado de estudiante, pagaba menos, jeje.

El puente colgante de Capilano es un puente que pasa sobre el río Capilano (qué cosas) a una altura de 70 metros sobre el río. Lo curioso es que se construyó a finales del siglo XIX y, originalmente, estaba hecho de cuerdas que atravesaban el precipicio. Es que estos antiguos eran muy valientes. Luego ya se sustituyó por el puente con cables de hierro que hay ahora.



La entrada al Capilano suspension bridge.



Ole, qué puente. Al andar se movía muchísimo. No apto para miedosos.



- "¿Nos tiramos, cariño?"
- "Tírate tú".



Desde el puente se veía el río desde la altura. En la foto se ve a unos locos que estaban haciendo piragüismo. En la parte de arriba del río hay bastantes rápidos, así que debe ser algo divertido.

Al principio pensé que eso era todo: pasas el puento, lo vuelves a pasar y te das cuenta de que acabas de gastarte 27 $ en 10 minutos. Pero no es así. Afortunadamente han montado una serie de atracciones para que explores el bosque y la verdad es que se lo han currao. Se ven unas imágenes del bosque misterioso y verrrde, impresionantes.



Misterios en la selva de Vancouver.



Riachuelos llenos de color.



Los árboles, larguísimos, escoltando al río.



Un árbol con pelo... bueno, era musgo, pero parece...



El puente visto desde el bosque, con su altura al suelo bien clarita.



Hay una ruta que va entre los árboles, en las alturas. Parecían las aldeas de los "Ewoks", de "El retorno del Jedi".



Yo, más que a un Ewok, me parecía a Chewbacca, pero bueno.

Y esto es Vancouver. Mañana regreso a Toronto con más cositas.

sábado, 21 de noviembre de 2009

18/11/2009: Vancouver y especial "el reloj de vapor"

Después de terminar mis deberes en Canadá, visitando todas las empresas de efectos visuales habidas y por haber en Canadá, me dediqué a visitar un par de sitios de la ciudad con un poco más de detalle, concretamente el mercado de Granville y la "Vancouver lookout", una torre muy alta (aunque ni la mitad que la de Toronto, desde la que se veía... bueno, ya lo sabéis). Desde ésta, en vez de Vancouvertontero, se veía Vancouverenparte, pero estaba bien, vamos. Lo único que el tiempo no acompaña. Aunque la temperatura es similar a la de Madrid en invierno, aquí llueve que parece que se han dejado el grifo abierto. Con lo bien que vendría este agüita en España. Estoy por llevarme un cubo de agua, al menos, por eso de contribuir.

Bueno, al grano con Clearasil, primera estación, el mercado de Granville. Esto era una antigua zona industrial que, con el tiempo, acabo siendo un lugar de relajo para los vancouverianos (¿vancouverenses?). Es un mercado tradicional, con los típicos puestos para la carne, las verduras y, como no, aún más puestos de comida para llevar. Aquí en Canadá, como en el resto de Norteamérica, tienen como segundo himno la canción del Piraña, de Verano Azul, "comer, comer".



El mercado de Granville está en la zona marítima de Vancouver. Aquí todo el mundo tiene bici y barquito.



La entrada al mercado de Granville, con unas hélices bien grandotas.



El mercado forma una península y se comunica con el resto de la ciudad con unos "barcobús". Lo malo es que eso lo descubrí al llegar, antes tuve que hacer el camino largo atravesando el puente que te deja lejísimos. Merece la pena los 3$ que te cobran.



Las gaviotas son las dueñas del lugar. Algunas vienen al mercado en su propio coche, como ésta.



Esto va para los veterinarios que me estén viendo. ¿Cómo está el puesto? ¿Cumple los requisitos sanitarios? Les puedo decir algo, si queréis.



En el interior, aparte de comida se venden pastitas o cosas típicas. Es un buen sitio para pasar la tarde del domingo (comiendo).

Siguiente parada, la torre del "Vancouver lookout". Es bastante parecida a la de Toronto, en el sentido de que subes, ves la ciudad y tal, pero a escala pequeña. A pesar de que el día estaba muy nuboso se pudo ver alguna cosilla.



Llegando a la torre vi esta calle que me pareció como en las pelis cuando los coches de polis "siempre" se estrellan.



Homenaje a los soldados canadienses caídos en todas las guerras.



Vancouver desde el aire.



El cine IMAX de Vancouver, con un edificio del estilo de la Ópera de Sidney (pero no tan espectacular).

Y para terminar el día, y en primicia mundial, vamos a explicar un poco mejor cómo funciona el famoso reloj de vapor, que me he estado fijando y es un cacharro ingenioso. Incluso el toque de las horas lo hace con el vapor, increíble. Pero mejor lo veis en estos dos exclusivos reportajes que he grabado... ¡dentro vídeo!

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El funcionamiento del reloj.

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Las campanadas... ¡feliz añoooo!

Y eso es todo por hoy. Siguente etapa: el puente colgante de Capilano. No se lo pierda.

lunes, 16 de noviembre de 2009

11/11/2009: Llegada a Vancouver

Perdón por la tardanza en contestar, desde que he llegado a Vancouver me he pasado todo el rato haciendo entrevistas y ha sido un no parar. Quería tener el terreno abonado al principio para luego turistear tranquilamente. Lo malo es que me ha salido la jugada rana porque los maravillosos días soleados que disfruté a mi llegada han dado paso a una intensa y permanente lluvia. Al menos he de decir que el clima en Vancouver es mucho más cálido de lo que pensaba, es como en Madrid en invierno pero con lluvia... es decir algo "tolerable". La cosa es que aún no he podido realizar las excursiones típicas así que solo puedo atestiguar lo que vi en la ciudad.

Bueno, antes de llegar tomé el tren desde Jasper a Vancouver, unas 18 horas de tren desde el que se veía como iba cambiando el paisaje de los blancos invernales a los verdes... invernales.



Las vistas desde el tren saliendo de Jasper, postalica navideña.



Y por arte de magía ¡tachán! Todo verde.

Vancouver es una de las ciudades más grandes de Canadá, con más de 500.000 habitantes (poco, en realidad, si la comparas con cualquiera de las ciudades españolas) y su aspecto es de "ciudadón norteamericano", con rascacielos y todo eso. En eso se parece bastante a Toronto. El centro es bastante chulo, dentro de lo moderno que es, con muchas tiendas y centros comerciales.



La ciudad de Vancouver en todo su esplendor.



¿Qué se ve desde la torre más alta de Vancouver (la "Vancouver lookout")? Vancouver-tontero... este chiste tiene más gracia con Toronto, la verdad.



La Galería de Arte de Vancouver

Tres de las cosas que llama la atención de Vancouver es el clima, bastante cálido comparado con el resto del país, el ambiente marítimo de la ciudad (aunque no es una ciudad que "huela" a mar, el piar de las gaviotas tan característico te hace pensar que lo tienes al lado) y la cantidad de gente pidiendo por la calle, en según que zonas. Este tercer punto tiene relación con el primero, el clima, porque en Vancouver "sí puedes ser mendigo", en el resto del país, simplemente te congelas.



Vancouver todo lleno de sol y gente correteando haciendo footing, aunque no tanta como esperaba.



Las gavioticas controlan la ciudad.



No todo es bonito en Vancouver.

Otra cosa que llama la atención es la geografía. Vancouver está a media horita en coche de EE.UU. (ahí al lado) y toda la zona está compuesta de la zona continental y de un montón de islitas. Lo curioso es que muy cerca de la costa hay unas montañas enormes llenas de nieve así que aquí lo tienen todo: mar, playa, montaña, osos (no es guasa, hay osos en un bosque cercano).



Mar y montaña, eso es Vancouver (¡y muchas cosas más, señora!).

Entre entrevista y entrevista he podido visitar unos pocos sitios emblemáticos de la ciudad, con sus fotos correspondientes, claro. Por cierto que he visitado un total de 16 empresas de efectos visuales, de las más punteras del mundo, entre ellas Image Engine, mi apuesta fuerte.



Image Engine, ahí quiero trabajar yo.



El estadio BC Place (BC = "British Columbia", es el nombre de la provincia).



Como no, el barrio chino. No, si el día que nos organicemos, conquistamos el mundo.



El puerto de Vancouver, desde uno de sus puentes.



El Museo de la Ciencia, aquí hay mucho museo.



La espectacular biblioteca de Vancouver, parece un coliseo.

Y para terminar, unas fotos curiosas...



La Iglesia de la Cienciología. Pregunté por Tom Cruise pero no estaba.



Mira papá, un reloj que funciona CON VAPOR, qué cosa más rara. ¿no?



Vancouver y el mar, indivisibles.



Ese Alonsoooo, hasta aquí llega el tío.



Una coleción de coches de la poli.



Algún gracioso que le ha colgado las botas a su amiguete en los cables de la luz.



Esta va para mi hermano, que como es diseñador... ¿no se parece este perro a un grifo? ¿o el grifo al perro?

Y eso es todo por ahora. En estos días espero hacer visititas a sitios un poco más alejados de la ciudad.

martes, 10 de noviembre de 2009

08/11/2009: Jasper

Vaya pedazo de pateo que me he metido entre pecho y espalda. Nada más y nada menos que 15 Km (aunque sospecho que al final fueron más) a través de la montaña, subiendo, bajando... vamos que ya he cubierto mi cuota de ejercicio para todo el año (¿no cuela?).

La ruta que escogí es la que está en el margen derecho del río Athabasca. Al principio tomé las carreteras (unos 2 Km) hasta llegar a la zona en la que empezaba la primera ruta. En Canadá las rutas están "más o menos" bien señalizadas. Te dan mapas con rutas numeradas y a medida que andas puedes ver esos números pegados en algunos árboles, aunque hay veces que no es fácil y hay que usar la intuición. Pero vamos, que no hay problema.



Bien prontito empecé la ruta.



Acercándome a la primera ruta, silbando sin parar, como Willie Fog.



Atravesando el río Athabasca por uno de los escasos puentes.

Lo más gracioso fue que pregunté en la oficina de turismo y me dijeron por donde ir y tal, y antes de irme, me dijeron "y léete esto". Era un folleto sobre qué hacer en caso de encontrarte con un oso (glups). Y son de esas cosas que es mejor no leer, porque decía que si te ataca un oso es por dos motivos: defensivos (protegen a su cría, o se han asustado) u ofensivos (tienen hambre y van a por ti). En el primer caso dicen que si un oso contacta físicamente contigo, lo mejor es hacerte el muerto, dejar que juegue un poco contigo y dejar que se vaya. Esos ataques suelen durar 2 minutos. "Si pasa de 2 minutos es que es un ataque ofensivo". Leñe. Y en ese caso dice que NO HAY QUE HACERSE EL MUERTO (qué lío) sino todo lo contrario, hacerle ver que no eres presa fácil, tirarle piedras, liarse a pegarle ladrillazos, palazos, la llave de la muerte, lo que sea, y si puedes subirte a un árbol o meterte en un edificio, mejor. Ya me imaginaba ahí zarandeado por el oso y mirando el reloj "un minuto 30 segundos, mierda, como siga más me lío a leches con el oso". Además en el folleto dice que combiene llevar un "spray anti-osos", no sabía ni que eso existía. Así que preferí seguir la sección de "cómo evitar a un oso" y dice que debes ir dando palmas, haciendo ruido, hablando, cantando, para que el oso vea que eres humano y se aleje antes de encontrarse. Así que ahí me ves como un loco hablando conmigo mismo por el bosque, o cantando cancioncitas inventadas.



Comienza la ruta por el bosque misterioso.



Poco a poco la cosa se iba empinando (me refiero a la pendiente del camino, leñe).



Por el camino me encontré unos "aspen". Aunque parezca mentira todo lo que se ve en la foto es UN SÓLO ÁRBOL. En realidad comparten las raíces y todo lo que parecen árboles son en realidad como ramas del mismo árbol... increíble.

Siguiendo por la ruta llegué a lo alto de una montaña desde la que se veían unas vistas preciosas, aunque también hacía un frío que pelaba. Allí vi un águila enorme no muy lejos, pero no la pude pillar con la cámara. Esta es una de esas zonas "intuitivas" donde en teoría, no había otro camino más que volver sobre mis pasos. Pero me puse el disfraz de indio (perdón "persona de primera nación") y localicé unas huellas de gente y unos grupitos de piedras que parecían indicar el camino y efectivamente, medio escondido, encontré el camino de bajada.



Las vistas desde la cima de la montaña.



Desde arriba se veía el lago Beauvert, el siguiente objetivo.

Después de seguir la ruta de la montaña me dirigí al lago Beauvert ("verde bonito" en francés) y la verdad es que hace honor a su nombre. Es un lago precioso y de aguas claras, en parte porque no se nutre de glaciares sino de puro deshielo. Algunas de las fotos que tomé parecen postales.



El lago Beauvert.



Este lago te hacía "reflexionar" (porque se ven muchos reflejos, ¿no lo coges? vaya...).



Arbolitos reflejados en el agua.



Algún gracioso que pintó una carita sonriente en la nieve (ah, no, que fui yo).



Las bonitas aguas verdosas del lago Beauvert.



Las rutas de trekking rodeaban los lagos, convirtiéndote en espectador de primera fila.



Por el camino me encontré a un amigo. Es época de recolección de frutos secos para el invierno así que yo creo que la cara que pone la ardilla no es de "hola amiguito" sino "que te pires".



Vistas desde el otro lado del lago, cerca del hotel Fairmont (cómo no).

En el hotel Fairmont (parece que esta gente tiene todos los hoteles chulos de la zona) paré a comer una ensaladita que me compré. Sí, sí, aparte de pizzas y porquerías (que también), además como ensaladitas. Cuando vi la caja me mondé de risa. Se supone que era una "ensalada española"... ¡con habichuelas! ¿dónde se ha visto eso? En fin, lo de siempre, que España sigue siendo una provincia de México.



La auténtica y genuina ensalada española... no quiero pensar cómo harán aquí la tortilla.

Después de comer seguí ruta hacia los lagos Edith y Annette. En el mapa decía que había "playas" así que, decidido, me encaminé a desvelar ese curioso misterio. ¿Playas en Canadá? Anda, anda.



Camino de los lagos había otro más pequeño, el lago Mildred, que estaba commpletamente helado. No sé porqué unos lagos se hielan y otros no, tendré que preguntarlo.




El lago Annette, con un precioso embarcadero.



Cielos, ¡es verdad que hay playas! Pequeñitas pero playas al fin y al cabo.



Junto al lago Annette estaba el lago Edith.



Aquí leyendo un ratito en la playa del lago Edith.

Y esto es Jasper. Mañana toca descanso y pasado mañana... ¡rumbo a Vancouver y el Pacífico!